SISA Atardecer

Cuando abrió sus esponjosos ojos llenos de neblina divisó sus primeros rayos de sol, se pegó un bostezo laaaargo y pensó, ¡wow, todo esto se ve increíble!, estas montañas, los árboles, ese río. ¡Ser nube es fantástico! ¡Oh, mira unos pajaritos y eso… ohhhh es un oso! ¡Que hermoso!

  • Buenos días nube, dijo el rocío de un árbol muy alto que estaba cerca de ella. Si todo esto te parece hermoso, te encantaría ver el mar”
  • ¿El mar? ¿Qué es el mar? ¿Cómo es el mar? ¿Dónde está el mar?

El rocío empezó a reír ante tantas preguntas y su risa provocó que se transforme en una gota que inmediatamente se precipitó al suelo y despareció.

La nube se quedó tannn intrigada… “¡Quiero conocer el mar!” dijo.

Entonces les preguntó a los árboles si conocían el mar, ellos le respondieron que no, que le preguntara al viento, que era el experto en contar historias de lo que había más allá de las montañas.

  • Señor viento, hoy escuché que existe un lugar llamado mar, ¿usted lo conoce?
  • ¿El mar? ¡Claro que lo conozco! El mar es donde todo nace y todo se transforma. El mar es como un gigantesco espejo celeste, que refleja el cielo, el sol, la luna y las estrellas. Él cubre todo el horizonte, está lleno de criaturas fantásticas y siempre está muy alegre creando olas para jugar… Tengo que irme… ¡Ojalá un día tú misma puedas viajar de la montaña al mar!
  • ¡Yo voy, señor viento! ¡Yo voy a conocer el mar!

Y esa noche la nube se durmió con una sonrisa en su rostro segura que un día ella misma vería con sus ojos el mar.

De repente, unos truenos se escucharon a lo lejos, el viento empezó a soplar muy fuerte. La nube se despertó asustada y sintió un hormigueo en todo su cuerpo.

De pronto ¡bum! Una luz muy resplandeciente iluminó todo a su alrededor, y antes de que pudiera darse cuenta de lo que pasaba… la nube se precipitó rápidamente en forma de lluvia…

¡Ahhhhhh! Gritaba la pobre nube mientras caía de una rama a otra entre los árboles y retumbaba todo el bosque con el sonido del trueno. Pronto la nube llegó al suelo y se ensució toda de tierra. Una pequeña ardilla que corría bajo la lluvia tratando de llegar pronto a su refugio, se detuvo un momento para saborear la fresca agua que caía del cielo.

La nube que al ver venir a la ardilla hacia ella sólo cerró los ojos, los abrió para darse cuenta que ahora estaba dentro de la ardilla.

  • ¡Ohhhh mi mala suerte, ardilla loca! ¿Por qué tomas agua con tierra? ¡Ahora estoy dentro de tu cuerpo y seré tu prisionera hasta que decidas liberarme para ir a conocer el mar!

Aquella noche la nube pasó del estómago de la ardilla, a su intestino delgado y luego… A la mañana la ardilla se desperezó… había tenido un sueño muy chistoso donde una nube le reclamaba haberla devorado… ¡Hora de ir al baño! ¡Plop! ¡Plop! ¡Plop!

Ya afuera, la nube miró nuevamente el bosque a su alrededor, el cielo estaba tan lejos, y más lejos aún estaba su sueño de poder conocer al mar…

  • ¡Ahhhhh! ¡Mírenme aquí me he mezclado con el popó de la ardilla! ¡La ardilla me cagó! ¡Soy caca! Aaaaaahhhhh

Súbitamente, todo empezó a moverse muy rápido, ¿era ella? ¿Cómo era posible? ¿Popo con pies? ¡No, no! Era un escarabajo que se la estaba llevando lo más rápido que podía a su tronco secreto.

  • ¿Qué más me podría pasar ahora? ¡Soy como caca sin frenossss ¿A dónde iré a parar?

La señora escarbajo había encontrado el popó perfecto para terminar su nido y colocar sus huevecillos, sus bebés tendrían buena comida para alimentarse apenas nacieran.

Todo estaba muy oscuro, sólo entraba un pequeño rayo de luz. La nube había visto a la señora escarabajo dejar sus huevecillos y con fascinación los vio eclosionar.

  • ¡Wow, que momento tan mágico! ¡Han nacido 5 escarabajitos! ¿Qué hacen? ¡Ey ey, soy su nido, yo les di calor y refugio, no me devoren, soy cacaaaaa!

Lo nuevos escarabajitos salieron a explorar el bosque por primera vez, corrían rápidamente buscando refugio, y más comida, ¡oh sí q tenían mucha hambre!

  • Mira un pájaro, dijo el más curioso de ellos.
  • ¡No te detengas le gritó su hermano! Pero fue demasiado tarde…

La nube que no había dejado de llorar luego de ser devorada por el escarabajito más curioso, vio en esta la oportunidad perfecta de retomar su sueño de ¡conocer el mar!

  • Un pájaro, ¡oh esto es fabuloso! ¡Miren otra vez estoy alto en el cielo! ¡Ahh que dicha!… pero y ahora… ¿Cómo hago que este pájaro vuele al mar?
  • He desayunado y ahora tengo mucha sed, me iré al arroyuelo junto a la pradera, pensó el señor tangara.
  • ¡El arroyuelo! Sí que sí, ahí me bajo yo dijo la nube, mientras disfrutaba la panorámica vista del bosque que quedaba atrás y se acercaban a la pradera.

Un fuerte retortijón y el pájaro liberó a la nube exactamente donde ella necesitaba, en el arroyuelo.

  • ¡Vaya ya decía mi padre que desayunar escarabajos es pesado para el estómago! Dijo el señor tangara frotándose la barriga.

El arroyuelo era pequeño pero sus aguas iban muy rápido.

  • ¡Wow, wow, wow! ¡Que divertido es esto de ir navegando en el arroyuelo! Una piedra, a saltar, un tronco, por abajo, una caída, ¡ahhhhh soy cascadaaaaaaaa! Ufff, ¡fui cascada! ¿Qué es eso de ahí? ¿Un túnel?

Ñeeeeeeee, sonada estridente el motor de la bomba que el granjero colocó junto al arroyo…

  • Ahora sí, tomen agua plantitas y crezcan muy altas y hermosas, dijo el granjero.

El túnel terminó y aquello no era tierra, era arena… que tan pronto tocó el agua fue absorbida con fuerza por las raíces porque tenían muuuucha sed.

Como si fuera un intestino, como los que ya conocía, así la nube iba viajando hacia arriba en el tronco del árbol…

  • ¡Oh, oh, oh, los árboles no conocen el mar, recordó la nube y se lamentó…
  • No todos, dijo la palmera que escuchó el sollozo de la nube. Yo soy una palmera y sé muy bien dónde está el mar, ¿te gustaría conocerlo?
  • ¿Tú conoces el mar? ¿Tú lo has visto? ¡Por favor llévame allá yo quiero verlo!
  • Ven, sube, ¡sube a la copa!

Y ahí desde la copa de la palmera, la nube conoció el mar. Era más bello de lo que se había podido imaginar, el espejo que reflejaba todo el cielo, ¡qué colores!, ¡qué grande era!

La nube y la palmera se hicieron muy amigas, la nube le contó todas sus historias y la palmera reía y reía sin parar.

  • Yo pensé que podría viajar de la montaña al mar, con el viento de tarde. Jamás imaginé que tendría que pasar por tantas cosas para poder hacer mi sueño realidad… pero sabes, me alegro que no fue como lo imaginé, ¡fue mucho mejor!
  • ¡Qué dulce eres nube! ¡Eres una nube de ensueño!

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