SISA Casa de Amor y Sanación https://sisacasadeamor.com/ Thu, 19 Sep 2024 19:39:27 +0000 en-US hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.6.2 https://i0.wp.com/sisacasadeamor.com/wp-content/uploads/2023/09/SISA-Flor-e1695430644719.png?fit=32%2C30&ssl=1 SISA Casa de Amor y Sanación https://sisacasadeamor.com/ 32 32 225525001 El Diálogo https://sisacasadeamor.com/2024/09/19/el-dialogo/ Thu, 19 Sep 2024 19:33:11 +0000 https://sisacasadeamor.com/?p=1969 Yo estaba bordeando los 44 años y cumpliendo el sueño de mi vida. Mi padre Ismael se había destacado como escriba y claro, en mi caso siendo el primogénito mi destino ya había sido señalado para convertirme también en un experto de la ley de mi pueblo. Desde muy joven, al igual que el resto […]

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Yo estaba bordeando los 44 años y cumpliendo el sueño de mi vida. Mi padre Ismael se había destacado como escriba y claro, en mi caso siendo el primogénito mi destino ya había sido señalado para convertirme también en un experto de la ley de mi pueblo.

Desde muy joven, al igual que el resto de los varones judíos, fui instruido en todas las normas y mandatos que guiaban a quienes somos hijos de Abraham, Issac y de Jacob. En mi caso necesitaba redoblar esfuerzos en pos de cumplir mi llamado; por tal razón, mi capacidad de memorizar los textos creció tanto con el tiempo que los que me rodeaban se admiraban de la rapidez y precisión al citar cada línea de nuestra preciada ley. Y finalmente y después de tantos años de estudio y memorización, mi sueño se había hecho realidad, me había convertido en un escriba.

Adquirí tanta destreza en el manejo del texto, que a veces lo confieso, me gustaba jugar con los más viejos retando su conocimiento; pero, por otro lado, muchos acudían para consultarme diversos asuntos, y no es por demás, siempre salían satisfechos con mis respuestas y mi destreza de resolverlos.

Como dije al inicio estaba cerca de los 44 años , cumpliendo el sueño de mi vida ¿qué más podía pedir? Pero tuve el diálogo más fascinante y transformador que recuerdo con un maestro de la ley, su nombre Jesús de Nazareth, hijo de José.

Jesús parecía un predicador itinerante, como de esos que aún aparecen todavía; pero él era especial. Juntos con mis colegas estábamos divididos acerca de quién era este judío, definitivamente era un enigma para todos nosotros; sin embargo, llegó aquel grandioso día, donde pude aclarar mi mente y pensamientos.

Él estaba hablando sobre la resurrección de los muertos, tema complejo para ciertos sectores de mi pueblo como los saduceos. Yo le escuchaba con atención y aproveché una pausa prolongada de él para hacerle una pregunta y probar su conocimiento, y le dije: De todos los mandamientos ¿cuál es el más importante? Los otros escribas y yo sabíamos que Jesús tenía dos opciones: mencionar acerca de normas pequeñas como líos domésticos o ir hacia los mandamientos que fundamentaban nuestra ley, nuestros orígenes.

 Si se equivocaba o acertaba en el caso de los primeros, nuestra respuesta no habría pasado de una simple aprobación o una estruendosa burla; pero si se le ocurría hablar sobre los grandes mandamientos tendría que ser muy hábil para no ser acusado de blasfemia y ganarse nuestro respeto.

Cuando respondió, guardé silencio, él había respondido de las formas más correctas y magistrales que pudo haberlo hecho, había apuntado en la raíz de nuestra ley. Por un instante me quedé absorto en su respuesta y le dije: “Bien Maestro; hablas con la verdad cuando dices que Dios es uno, y que no hay otro Dios fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios”. Algunos de mis compañeros escribas se quedaron atónitos y me miraban desconcertados cuando le dije Maestro; pero ¿qué podía hacer? Él había respondido correctamente.

Sin embargo, después de mi afirmación él me dirigió una última frase que cerró nuestra conversación y la cual marcó mi existencia hasta el presente. Levantando su rostro y mirándome directamente a los ojos me dijo “No estás lejos del reino de Dios”. No sólo fue lo que dijo sino, cómo lo dijo. Fue una frase llena de respeto, de admiración, de franqueza, de dignidad, de esperanza, en fin, fue una sentencia de amor.

Hoy soy un viejo de 70 años, ya no juego con el conocimiento de otros; pero a partir de ese día decidí que ese gran mandamiento sería el todo de la ley que tanto amo. Durante más de 25 años he procurado el amar al Dios único, he comprendido que la existencia sin él es vana y efímera. Por más de 25 años he procurado amar a los otros; no importa si es escriba, saduceo, gente común del pueblo, o si es judío o griego. En aquel diálogo de amor, como yo le llamo, me sentí tan respetado y honrado que a partir de ese día decidí que buscaría tratar a los otros como yo y muchos fuimos tratados por aquel maestro nazareno.

Basado en el Evangelio Marcos 12:28-34

Autor: Fermín Z.

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1969
AHAVA https://sisacasadeamor.com/2024/09/17/ahava/ Tue, 17 Sep 2024 22:35:36 +0000 https://sisacasadeamor.com/?p=1918 ¿Cuál es tu sueño más anhelado? ¿Por qué no has trabajado en ese sueño? ¿Qué te falta? ¡Mentira! ¡Mentira! ¡Mentira! ¡No, no me mientas más! Todo lo que dirás son mentiras. Mírate fijamente a los ojos en el espejo y trata de responder. ¡NO! ¡No digas nada! No necesitas justificarte. Respira, llora, lava tu alma.Guarda […]

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¿Cuál es tu sueño más anhelado?

¿Por qué no has trabajado en ese sueño?

¿Qué te falta?

¡Mentira! ¡Mentira! ¡Mentira! ¡No, no me mientas más! Todo lo que dirás son mentiras.

Mírate fijamente a los ojos en el espejo y trata de responder. ¡NO! ¡No digas nada! No necesitas justificarte.

Respira, llora, lava tu alma.
Guarda silencio y escucha.

La respuesta te llegará de la mejor manera posible. Quizá en una conversación, en una película, en un letrero o en una canción.

Entonces una corriente recorrerá todo tu cuerpo.

¡Es tiempo de actuar!

¡No lo pienses, no hay razones, solo sigue tu intuición!

La fuerza del universo alineará todo por ti. Solo CREE, confía.

¡Tú lo vales, lo mereces!

No hay nada fuera de ti que te ayudará, TODO está guardado en un baúl que has arrinconado dentro de ti.

Ábrelo, descúbrete.

¡Qué fascinante!

¡Ámate!

¡Sí! Ámate, así como eres ahora, en este momento, en este lugar, ¡solo ámate!

Ámate sin condiciones. Ese amor no depende de nada de lo que has hecho o harás, o de lo que no has hecho o no volverás a hacer más.

No depende de lo que tienes o no, de lo que eres o no.

El amor es solo amor, AHAVA.

Es como el agua, su naturaleza es mojar. ¡Mójate!

Y ahora que has descubierto este amor tan perfecto, permanece en él y encontrarás la voluntad para todo.

¡Es hora de CREAR!

Hora de crear la vida que siempre has soñado. Por hoy haz sólo dos cosas, CREE Y ÁMATE.

Un día a la vez.

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1918
Amelia https://sisacasadeamor.com/2024/09/17/amelia/ Tue, 17 Sep 2024 22:20:55 +0000 https://sisacasadeamor.com/?p=1903 Era el año 2150, Amelia era una joven morena, de cabello lacio y largo y aunque era amante de los dulces, mantenía una figura delgada debido a su pasión por las bicicletas. A sus veintidós años, sus ojos delataban vivacidad y curiosidad por la vida y aunque había desarrollado un carácter firme a lo largo […]

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Era el año 2150, Amelia era una joven morena, de cabello lacio y largo y aunque era amante de los dulces, mantenía una figura delgada debido a su pasión por las bicicletas. A sus veintidós años, sus ojos delataban vivacidad y curiosidad por la vida y aunque había desarrollado un carácter firme a lo largo de los años, también era una joven muy sensible, llena de sueños y con un gran amor por los demás lo que le había llevado a estar inmiscuida en más de un conflicto por ayudar a otros.

Amelia vivía en una de las tantas domourbes que se habían desarrollado en el mundo en la segunda mitad del siglo XXI justo antes del gran colapso ambiental del 2095. Estas ciudades se extendían a lo largo de varios kilómetros y estaban encerradas en grandes estructuras de cristal. El oxígeno para sus habitantes era filtrado a través de grandes maquinarias conocidas como los mega pulmones los cuales evitaban asimilar el aire contaminado que se encontraba fuera de los domos.

Tiempo atrás, las grandes emisiones de dióxido de carbono habían ido degradando en forma lenta y progresiva el oxígeno de la tierra a tal punto que la salud de la población humana fue mermada progresivamente llegando a un punto crítico y casi letal para el año 2050.

Varias organizaciones científicas que habían estudiado el problema ambiental desde finales del siglo XX presentaron diferentes alternativas para darle solución, eligiendo finalmente el desarrollo de las domourbes. Y, aunque en un principio parecía una locura, estas fueron finalmente establecidas entre los años 2060 y 2095, año en el cual tuvo lugar el gran colapso y no se pudo desarrollar más domourbes…salvándose solamente quienes habían sido instalados en las mismas hasta ese momento.

Los gobiernos de estos nuevos tipos de ciudades no habían cambiado en gran manera a lo que era antes de la gran catástrofe.  Los intereses económicos primaban sobre el ser humano, la alimentación era controlada por algunos monopolios al igual que el agua obtenida de fuentes subterráneas.

Como las comunicaciones y la transportación se habían desarrollado en gran manera, los habitantes de las domourbes podían viajar entre estas y además mantener contacto con las personas de otra domourbe a través de sistemas de conexión avanzados.

Fue de esta manera que Amelia conoció a Cesar, un joven de 28 años comprometido con la ciencia y que trabajaba en uno de los principales proyectos investigativos del momento, la descontaminación total del aire de la tierra.

César era   apasionado e inteligente, le gustaban los libros y desde que era un niño se había identificado con el servicio a los demás; pero sobre todo, su mayor sueño era volver a vivir en un planeta lleno de plantas como el que veía en viejas fotos.

Fue así que, al enterarse de que el proyecto de descontaminación buscaba colaboradores especializados, envió su aplicación y para su satisfacción fue aceptado; sin embargo, tanto para él como para otros miembros de aquel equipo, la situación a veces resultaba frustrante ya que llevaban años persiguiendo su objetivo, pero debido al volumen de contaminación parecía una utopía lograrlo.

César y Amelia habían desarrollado una relación muy profunda y lo único que anhelaban cada día era estar el momento E, como ellos le llamaban al espacio en el día donde conectaban sus pcas (computadoras personales avanzados) y podían hablar durante largo tiempo y soñar el momento en el que pudiesen estar juntos definitivamente, ya que sus encuentros personales se limitaban a un viaje de su domourbe o viceversa cada mes debido al tiempo que César pasaba en el desarrollo del proyecto.

Todo transcurría en paz entre esta pareja, hasta que la mañana de un viernes Amelia recibió la trágica noticia. Por error, en el laboratorio que César estaba trabajando hubo una gran filtración de aire contaminado que afecto a éste y al otro investigador que estaban de turno en ese momento, lamentablemente no se pudo hacer nada y ambos murieron.

Amelia quedó destrozada y la fortaleza que le había caracterizado fue opacada tras una cortina de tristeza que le acompañaría por varios años…. Y como todo en la vida, un día y de igual forma inesperada, mientras caminaba por unas viejas edificaciones en el ala oeste de su domo urbe, Amelia encontró algo que se convertiría en su mayor tesoro.

Justo en la parte interna de las estructuras de un viejo puente mientras Amelia trataba de sujetarse para saltar de una viga a otra, halló una pequeña caja metálica, la cual no le tomó mucho tiempo abrirla, descubriendo algo que la llenó de asombro e inmensa alegría a la vez. En hermosos sobres de papel de varios colores y colocados en orden alfabético había semillas de diversos tipos de plantas.

En otro momento de la historia este encuentro no habría tenido nada de extraordinario, pero en el tiempo de las domourbes, ese hallazgo era muy valioso y hasta riesgoso.

La mega compañía MOLANO monopolizaba, a través de la manipulación genética, toda la producción de plantas. Nadie podía comprar, vender o intercambiar semillas sin el estricto control de esta corporación. De esta manera el mercado de alimentos, las flores decorativas, o los pocos cientos de árboles que quedaban estaban bajo el control de esta organización.

Amalia nunca había visto una semilla real y encontrar esta caja llena de vida le hacía sentirse muy afortunada…sintió en lo más profundo de su corazón que la vida le volvía a sonreír… sin embargo, también intuía que una gran responsabilidad llegaba a ella. Comprendió que lo que tenía en sus manos podría transformar en gran manera su vida y la de millones de personas y se le ocurrió una idea extraordinaria a la cual más tarde la nombraría PROYECTO CÉSAR.

Sin dudarlo, Amelia tomó la caja metálica consigo, la llevo a su casa y empezó a investigar todo acerca de las semillas que había encontrado. Mientras esto ocurría, en su mente recordaba palabras de Cesar acerca de lo importante que eran las plantas para el planeta tierra y de cómo eran indestructibles y podían sobrevivir a grandes catástrofes.

Quizá no siempre le había creído y muchas veces no le había entendido su gran pasión por el asunto; pero ahora era diferente, siendo ella la contagiada de un amor exacerbado por estás pequeñas criaturas.

En poco tiempo Amelia había hecho grandes hallazgos sobre su tesoro. Comprendía el proceso de reproducción, cada vez estaba más clara sobre el uso de la luz para el crecimiento de las plántulas. Había desarrollado una clara habilidad en cuanto al suministro del agua- que por cierto era otro bien preciado-  y poseía una profunda sensibilidad en el cuidado de sus nuevas compañeras de vida.

Como no podía exponer su descubrimiento al público, su habitación se transformó en un laboratorio destinado al desarrollo de sus plantas que Amelia había hallado De esta manera el proyecto iba tomando forma y la habitación de Amelia se transformó en un laboratorio destinado a la reproducción de las plantas que Amelia había hallado.

Pasaron las semanas y Amelia empezó a ver resultados, la gran mayoría de semillas estaban germinando y habían producido los primeros resultados, con lo cual Amelia no podía contener su emoción, siendo sus cómplices de alegría las mismas pequeñas plántulas que comenzaban a desarrollarse.

Al cabo de seis meses, la habitación parecía un verdadero “minijardín botánico” donde se encontraba todo tipo de plantas, con lo cual la segunda fase del plan CÉSAR daría inicio siendo también la más riesgosa.

Por la naturaleza altruista de Amelia, el siguiente paso consistía en compartir su preciado secreto; de tal manera que seleccionó un grupo de personas de su domourbe que compartían algo en común, el amor por la vida y el ideal de una vida mejor para todos. A cada uno de ellos decidió obsequiarles una planta para que la mantuvieran en su casa y comenzaran a producir más plantas y las regalaran a otros, hasta que todas las domourbes estén llenas de plantas en forma gratuita y sin monopolios.

En su lista de escogidos estaban ex compañeros de estudios, vecinos, profesores, amigos, los cuales fueron convocados a su apartamento-y mini laboratorio-quedando fascinados con lo que observaban.

La mayoría se unieron a su plan con la gran más grande alegría y lo recibieron de buen agrado, pero un par de ellos, Daniel y Susana, no quedaron tan contentos con la propuesta.

Amelia los había conocido a   través de César. Los dos habían sido dos de los mejores maestros del joven y quienes le habían inculcado el amor a la vida y especialmente a las plantas. Sin embargo, al pasar del tiempo, se habían alineado con la visión de MOLANO, sin que esta información llegara a los oídos de la joven.

El PROYECTO CÉSAR empezaba a marchar, plantas y semillas se dispersaban por doquier y Amelia veía que su sueño se convertía en realidad, pero Daniel y Susana ya habían denunciado a la soñadora ante representantes de MOLANO.

Una noche, mientras Amelia descansaba en su habitación, entraron dos hombres, taparon su boca y le dispararon tres veces en la cabeza, destruyeron la habitación, tomaron el cuerpo, se lo llevaron y lo lanzaron en un incinerador de una de las viejas fabricas metalúrgicas.

Todo había fue tan rápido y violento que sus amigos y conocidos no supieron exactamente los verdaderos hechos acontecidos con Amelia; nada más desapareció un día.

Sin embargo, y a pesar de lo que esperaban sus asesinos, el PROYECTO CÉSAR siguió en marcha, más personas se unieron a la idea y de esta manera miles de plantas se dispersaron. En un lapso de trece años llenaron las domourbes, viniéndose abajo el imperio de MOLANO.

Y aunque el aire de la tierra seguía contaminado, el proyecto CÉSAR hizo mejor la vida de miles de personas y Amelia se convirtió en uno de esos pocos personajes que hicieron que la vida de la humanidad valga la pena.

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Mi peor error https://sisacasadeamor.com/2024/06/11/mi-peor-error/ Tue, 11 Jun 2024 20:33:38 +0000 https://sisacasadeamor.com/?p=1338 El otro día conversaba con mi lobito sobre la naturaleza de nuestro ser, que según la Biblia, se resume en que “somos hechos a la imagen y semejanza de Dios”. Somos ese amor perfecto e incondicional que es él. Entonces recordando la famosa frase “errar es humano” le planteé, si como humanos cometemos errores y […]

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El otro día conversaba con mi lobito sobre la naturaleza de nuestro ser, que según la Biblia, se resume en que “somos hechos a la imagen y semejanza de Dios”. Somos ese amor perfecto e incondicional que es él.

Entonces recordando la famosa frase “errar es humano” le planteé, si como humanos cometemos errores y somos hechos a la semejanza de Dios, entonces ¿Dios comete errores?

Luego de reflexionar al respecto encontramos la respuesta.

Dios es perfecto. Aquello que conocemos como error es algo que la “sociedad” nos ha enseñado a categorizar como “error” o “fracaso”.

Por ejemplo, cuando un bebé está aprendiendo a caminar y se cae, jamás el niño concibe que si se cae ha fracasado. Y los padres lo animan a seguir intentando.

Lo que se conoce como “error” o “fracaso” es simplemente una parte del proceso de aprendizaje.

Si por miedo a “errar” o “fracasar” no lo intentamos, somo como un niño que luego de la primera caída, no se levanta más y se queda gateando de por vida.

Pero, nuestra naturaleza que es divina, y está muy vivaz en el niño, le dice “levántate, camina!” Entonces el niño camina y es más ¡aprende a correr!

Me pareció fascinante este descubrimiento, nunca nos equivocamos, nunca erramos, siempre estamos en el proceso de aprender.

Y claro, a veces pasa que ya sabiendo algunas cosas, las olvidamos, no importa, sólo debemos recordar que el proceso de aprender es continuo y se renueva todo el tiempo para que la vida siga siendo entretenida.

Luego viene la segunda parte, al no existir el error, ni nuestro ni de nadie, entonces el profesor Jirafales tenía razón, “la única vez que me equivoqué fue cuando pensé que estaba equivocado”.

Entonces si nadie se equivoca, no hay nada que juzgar, no hay nadie a quien culpar, ni error que perdonar. Solo nos queda, AMAR.

Amar como lo hace Dios, sin condiciones.

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Una nube de ensueño https://sisacasadeamor.com/2024/06/11/una-nube-de-ensueno/ Tue, 11 Jun 2024 19:51:54 +0000 https://sisacasadeamor.com/?p=1286 Cuando abrió sus esponjosos ojos llenos de neblina divisó sus primeros rayos de sol, se pegó un bostezo laaaargo y pensó, ¡wow, todo esto se ve increíble!, estas montañas, los árboles, ese río. ¡Ser nube es fantástico! ¡Oh, mira unos pajaritos y eso… ohhhh es un oso! ¡Que hermoso! Buenos días nube, dijo el rocío […]

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SISA Atardecer

Cuando abrió sus esponjosos ojos llenos de neblina divisó sus primeros rayos de sol, se pegó un bostezo laaaargo y pensó, ¡wow, todo esto se ve increíble!, estas montañas, los árboles, ese río. ¡Ser nube es fantástico! ¡Oh, mira unos pajaritos y eso… ohhhh es un oso! ¡Que hermoso!

  • Buenos días nube, dijo el rocío de un árbol muy alto que estaba cerca de ella. Si todo esto te parece hermoso, te encantaría ver el mar”
  • ¿El mar? ¿Qué es el mar? ¿Cómo es el mar? ¿Dónde está el mar?

El rocío empezó a reír ante tantas preguntas y su risa provocó que se transforme en una gota que inmediatamente se precipitó al suelo y despareció.

La nube se quedó tannn intrigada… “¡Quiero conocer el mar!” dijo.

Entonces les preguntó a los árboles si conocían el mar, ellos le respondieron que no, que le preguntara al viento, que era el experto en contar historias de lo que había más allá de las montañas.

  • Señor viento, hoy escuché que existe un lugar llamado mar, ¿usted lo conoce?
  • ¿El mar? ¡Claro que lo conozco! El mar es donde todo nace y todo se transforma. El mar es como un gigantesco espejo celeste, que refleja el cielo, el sol, la luna y las estrellas. Él cubre todo el horizonte, está lleno de criaturas fantásticas y siempre está muy alegre creando olas para jugar… Tengo que irme… ¡Ojalá un día tú misma puedas viajar de la montaña al mar!
  • ¡Yo voy, señor viento! ¡Yo voy a conocer el mar!

Y esa noche la nube se durmió con una sonrisa en su rostro segura que un día ella misma vería con sus ojos el mar.

De repente, unos truenos se escucharon a lo lejos, el viento empezó a soplar muy fuerte. La nube se despertó asustada y sintió un hormigueo en todo su cuerpo.

De pronto ¡bum! Una luz muy resplandeciente iluminó todo a su alrededor, y antes de que pudiera darse cuenta de lo que pasaba… la nube se precipitó rápidamente en forma de lluvia…

¡Ahhhhhh! Gritaba la pobre nube mientras caía de una rama a otra entre los árboles y retumbaba todo el bosque con el sonido del trueno. Pronto la nube llegó al suelo y se ensució toda de tierra. Una pequeña ardilla que corría bajo la lluvia tratando de llegar pronto a su refugio, se detuvo un momento para saborear la fresca agua que caía del cielo.

La nube que al ver venir a la ardilla hacia ella sólo cerró los ojos, los abrió para darse cuenta que ahora estaba dentro de la ardilla.

  • ¡Ohhhh mi mala suerte, ardilla loca! ¿Por qué tomas agua con tierra? ¡Ahora estoy dentro de tu cuerpo y seré tu prisionera hasta que decidas liberarme para ir a conocer el mar!

Aquella noche la nube pasó del estómago de la ardilla, a su intestino delgado y luego… A la mañana la ardilla se desperezó… había tenido un sueño muy chistoso donde una nube le reclamaba haberla devorado… ¡Hora de ir al baño! ¡Plop! ¡Plop! ¡Plop!

Ya afuera, la nube miró nuevamente el bosque a su alrededor, el cielo estaba tan lejos, y más lejos aún estaba su sueño de poder conocer al mar…

  • ¡Ahhhhh! ¡Mírenme aquí me he mezclado con el popó de la ardilla! ¡La ardilla me cagó! ¡Soy caca! Aaaaaahhhhh

Súbitamente, todo empezó a moverse muy rápido, ¿era ella? ¿Cómo era posible? ¿Popo con pies? ¡No, no! Era un escarabajo que se la estaba llevando lo más rápido que podía a su tronco secreto.

  • ¿Qué más me podría pasar ahora? ¡Soy como caca sin frenossss ¿A dónde iré a parar?

La señora escarbajo había encontrado el popó perfecto para terminar su nido y colocar sus huevecillos, sus bebés tendrían buena comida para alimentarse apenas nacieran.

Todo estaba muy oscuro, sólo entraba un pequeño rayo de luz. La nube había visto a la señora escarabajo dejar sus huevecillos y con fascinación los vio eclosionar.

  • ¡Wow, que momento tan mágico! ¡Han nacido 5 escarabajitos! ¿Qué hacen? ¡Ey ey, soy su nido, yo les di calor y refugio, no me devoren, soy cacaaaaa!

Lo nuevos escarabajitos salieron a explorar el bosque por primera vez, corrían rápidamente buscando refugio, y más comida, ¡oh sí q tenían mucha hambre!

  • Mira un pájaro, dijo el más curioso de ellos.
  • ¡No te detengas le gritó su hermano! Pero fue demasiado tarde…

La nube que no había dejado de llorar luego de ser devorada por el escarabajito más curioso, vio en esta la oportunidad perfecta de retomar su sueño de ¡conocer el mar!

  • Un pájaro, ¡oh esto es fabuloso! ¡Miren otra vez estoy alto en el cielo! ¡Ahh que dicha!… pero y ahora… ¿Cómo hago que este pájaro vuele al mar?
  • He desayunado y ahora tengo mucha sed, me iré al arroyuelo junto a la pradera, pensó el señor tangara.
  • ¡El arroyuelo! Sí que sí, ahí me bajo yo dijo la nube, mientras disfrutaba la panorámica vista del bosque que quedaba atrás y se acercaban a la pradera.

Un fuerte retortijón y el pájaro liberó a la nube exactamente donde ella necesitaba, en el arroyuelo.

  • ¡Vaya ya decía mi padre que desayunar escarabajos es pesado para el estómago! Dijo el señor tangara frotándose la barriga.

El arroyuelo era pequeño pero sus aguas iban muy rápido.

  • ¡Wow, wow, wow! ¡Que divertido es esto de ir navegando en el arroyuelo! Una piedra, a saltar, un tronco, por abajo, una caída, ¡ahhhhh soy cascadaaaaaaaa! Ufff, ¡fui cascada! ¿Qué es eso de ahí? ¿Un túnel?

Ñeeeeeeee, sonada estridente el motor de la bomba que el granjero colocó junto al arroyo…

  • Ahora sí, tomen agua plantitas y crezcan muy altas y hermosas, dijo el granjero.

El túnel terminó y aquello no era tierra, era arena… que tan pronto tocó el agua fue absorbida con fuerza por las raíces porque tenían muuuucha sed.

Como si fuera un intestino, como los que ya conocía, así la nube iba viajando hacia arriba en el tronco del árbol…

  • ¡Oh, oh, oh, los árboles no conocen el mar, recordó la nube y se lamentó…
  • No todos, dijo la palmera que escuchó el sollozo de la nube. Yo soy una palmera y sé muy bien dónde está el mar, ¿te gustaría conocerlo?
  • ¿Tú conoces el mar? ¿Tú lo has visto? ¡Por favor llévame allá yo quiero verlo!
  • Ven, sube, ¡sube a la copa!

Y ahí desde la copa de la palmera, la nube conoció el mar. Era más bello de lo que se había podido imaginar, el espejo que reflejaba todo el cielo, ¡qué colores!, ¡qué grande era!

La nube y la palmera se hicieron muy amigas, la nube le contó todas sus historias y la palmera reía y reía sin parar.

  • Yo pensé que podría viajar de la montaña al mar, con el viento de tarde. Jamás imaginé que tendría que pasar por tantas cosas para poder hacer mi sueño realidad… pero sabes, me alegro que no fue como lo imaginé, ¡fue mucho mejor!
  • ¡Qué dulce eres nube! ¡Eres una nube de ensueño!

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